Un acto de valentía

Soltar. Una palabra que se escucha mucho hoy en día. Casi siempre la asociamos a soltar personas, relaciones, vínculos que ya no están. Pero pocas veces hablamos de soltar sueños.

Soltar cuesta. Cuestiona, genera dudas, remueve el alma. Y quizá lo más valiente que puede hacer un ser humano es eso: soltar. Soltar lo que ya no resuena, lo que ya no se siente en el corazón, lo que ya no te anima.

 

Cuando soltar no es rendirse

Hoy quiero hablarles de soltar un sueño.

Llevaba meses —días y noches— meditando, pensando y dudando. Preguntándome si mi valentía se estaba agotando o si simplemente quería dejar las cosas así, sin luchar más. Este año entendí que también es válido despedirse, y hoy me quiero despedir de un sueño que fue escuela, camino y raíz: MOG.

MOG fue parte del proceso que me convirtió en la Natalia de hoy, la que reconoce las capacidades que siempre habitaron en ella, incluso cuando no las veía.

 

MOG: un sueño que nació con ilusión

MOG comenzó antes de pandemia, cargado de ilusión. Representaba el poder de emprender y vivir de ello, de ser esa mamá independiente y luchadora que soñaba con construir algo propio.

Pero la vida tenía otra vuelta preparada para mí.

Más que un destino final, MOG fue un camino. Un camino de aprendizaje profundo, de herramientas adquiridas, de procesos internos. Hoy puedo decir que una de las cosas que más amo en la vida es sentarme a escribir y transmitir sentimientos, y eso también nació allí. O tal vez hace tiempo lo tenía arraigado, recordando en plena pandemia escribí algunas cosas siendo anónima, cerré la página con el pensamiento ¨qué ridiculez¨ sin saber que hoy es de las cosas que me libera, que es mi manera de poner un grano al mundo y que 4 años después me iba a sentar a lo mismo y dar la cara con orgullo.    

 

Soltar con gratitud, no con culpa

Hace un par de días —y no sé si es un por ahora o un para siempre— entendí que MOG se queda en el corazón.

No lo veo como un fracaso. Así como decidimos soltar personas, los sueños también se pueden soltar.

MOG tuvo el poder de:

  • Quitarme la timidez
  • Enseñarme a hablar en público
  • Ayudarme a desarrollarme en muchos ámbitos
  • Mostrarme el valor de la empatía
  • Enseñarme el apoyo genuino
  • Recordarme que detrás de cada persona hay luchas internas
  • Confirmarme que sí puedo

Y también tuvo el poder de permitirme despedirme con gratitud.

 

El pasado también merece descanso

MOG pertenece a un pasado lleno de lucha interna. A decepciones, impotencias, dudas y pedidos de auxilio.

Hoy simplemente quiero dejarlo ahí, honrarlo y seguir adelante. No negarlo, no borrarlo, sino reconocer que gracias a él hoy puedo recorrer nuevos caminos, caminos que el mismo MOG me enseñó a ver.

 

Los espacios vacíos también sanan

Necesitamos dejar espacios vacíos para que otras oportunidades lleguen a nuestra vida.

Siempre aparecen voces externas:

“Es que no pudiste”

“Es que te quedó grande”

“Deberías hacer esto o aquello”

Pero la verdad es que nada nos queda grande. Simplemente lo que un día fue un sueño, una ilusión, un camino… no siempre tiene que ser un para siempre.

 

 

Soltar también es confiar

Podemos soltar con tristeza, con nostalgia, pero también con la tranquilidad de respirar profundo y confiar. Confiar en que la vida, de una forma u otra, siempre resuelve.

Lo más grande que me llevo de MOG son sus aprendizajes. Los enormes aprendizajes que solo él podía darme.

Quizá todo esto requería un esfuerzo en muchos ámbitos: algunos los tenía, otros no. Y eso también está bien.

Jamás debemos irnos derrotados. Hay cosas en la vida que se quedan para siempre y otras que cumplen su ciclo.

Un adiós que no es definitivo

Los cambios —especialmente los grandes— transforman.

Y si no fuera por MOG, hoy no sería la Natalia que soy.

Hoy puedo decirte adiós, pero quizá mañana nos volvamos a ver con otra cara, con otro saber. Tal vez retomemos el camino, o tal vez solo nos miremos, agradezcamos y sigamos rutas distintas.

Porque soltar no es perder, es honrar lo vivido y abrir espacio a lo que viene.